Cada dia que pasa siento con mucha más fuerza la necesidad de verte, de hablar contigo.. pero estos pasan sin que mi deseo se haga realidad... quiero llamarte para decirte lo mucho que te extraño y cuan profundamente tu imagen, tu aroma, tu sonrisa estan clavadas en mis pensamientos y mi sentir.
La única verdad es que muero de ganas de verte, de sentir tus manos en las mías, ver tus ojos preciosos diciendome lo mucho que me quieres, pero luego el miedo se apodera de mi, el miedo a que otra vez sienta esta desazon que me acompaña todos los dias, la amargura de saber que me quieres pero que no te atreves a aceptarlo, o a hacer algo por ello.
Lo más triste de todo, es que por momentos ese miedo se convierte en una ira tan fuerte, tan profunda, que siento que llego a odiarte... por bella, por ser tan perfecta para mi y tan lejana, por quererme tanto y ser tan cobarde como para aceptarlo y decirmelo.
No hay un solo día en mi vida que no piense en ti, no hay una sola noche en mi absurda vida sin ti en que no cierre mis ojos y te imagine junto a mi. No lo entiendo... como es que podemos estar separados?, como es que estamos dejando pasar nuestra vida sin ser completamente felices?, es que no te das cuenta que solo tenemos una oportunidad de ser verdaderamente felices?... una única vida.... y la estamos desperdiciando.
Se que las cosas no son tán fáciles, pero tampoco son imposibles o impensables... es cuestión de decidirse y tal vez esperar el momento idóneo.... pero si nos lo negamos, o nos conformamos con una "media vida" entonces, como todo ser humano... nos llegaremos a acostumbrar, e incluso a creernos una falsa felicidad... lo triste es que cuando el momento del adios a este mundo llegue y si no estamos juntos.... nos acordaremos el uno del otro y, aunque estoy seguro que estaremos cerca, nos preguntaremos a nosotros mismos ¿por que?
Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino; ella, por otro;
pero, al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: —¿Por qué callé aquel día?
Y ella dirá: —¿Por qué no lloré yo?
*G.A. Becquer
jueves, 29 de abril de 2010
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